Una escuela puede ser tecnológicamente revolucionaria y pedagógicamente conservadora

Una escuela puede ser tecnológicamente revolucionaria y pedagógicamente conservadora.
Esta fue una de las ideas que compartí con El Correo para un reportaje sobre Alpha School, el colegio estadounidense que propone concentrar las materias académicas en dos horas diarias con apoyo de IA.
Algunas de las reflexiones que aporté:
“Alpha School pone sobre la mesa algunos problemas reales de la escuela, como la dificultad para atender distintos ritmos de aprendizaje, ofrecer retroalimentación individualizada o dedicar tiempo suficiente a cada estudiante”.
“La ratio 1 a 5 me parece una fantasía. Mejoraría prácticamente cualquier modelo educativo, con o sin inteligencia artificial”.
“La posibilidad de adaptar el ritmo, el nivel de dificultad y los apoyos a las necesidades de cada estudiante es una de las grandes oportunidades de la IA en educación. Pero la personalización debería seguir siendo una decisión pedagógica del docente. Si delegamos en un algoritmo el diseño del aprendizaje, podemos limitar la autorregulación y la autonomía del alumnado”.
“Algunos elementos del juego pueden ser interesantes, pero no todos son positivos. Los puntos, recompensas y clasificaciones pueden despertar motivación extrínseca, el palo y la zanahoria. Pueden funcionar como estímulo inicial, pero eso es peligroso. Corremos el riesgo de que la motivación dependa siempre de una recompensa externa”.
“Saber usar la IA también consiste en saber cuándo dejarla aparcada”.
Gracias a El Correo por contar conmigo.
Para saber más, os dejo el reportaje completo en El Correo.
#IA #InteligenciaArtificial #Educación #AlphaSchool
Imagen: Alpha School, publicada en el reportaje de El Correo enlazado arriba.
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