¿Y si la interfaz del futuro fuera nuestro propio pensamiento?

Las interfaces de usuario han avanzado desde modelos complejos y rígidos hasta formas de comunicación cada vez más naturales. Estos avances no son casualidad. Ayer, Tamara Pazos Cordal, en su ponencia, nos explicó que nuestro cerebro, de manera natural, busca ahorrar energía. Y la tecnología está diseñada para reducir esos esfuerzos, ahorrarle esa energía, simplificar procesos y eliminar fricciones cognitivas agotadoras.
Hemos pasado de las tarjetas perforadas al teclado, del ratón al dedo, del navegador al chat con un asistente de IA, de la voz a algo que parece sacado directamente de una escena de ciencia ficción.
La interfaz que desaparece
Os pongo en contexto. En el proyecto AlterEgo, surgido del MIT Media Lab, se ha desarrollado una interfaz de comunicación humano-máquina basada en el reconocimiento de señales neuromusculares previas a pronunciar cualquier palabra. La idea impresiona y asusta a partes iguales. La tecnología interpreta lo que no llegamos a decir… y nos responde. La interfaz desaparece, se eliminan fricciones, simplificamos la tarea a nuestro cerebro y nos quedamos con la lectura de intenciones.
Todo esto me lleva a películas de ciencia ficción. Pienso en la armadura de Iron Man, que interpreta gestos, microseñales y biometría para anticipar sus intenciones. O en Matrix, donde basta enchufarse para que el sistema lea y modifique estados internos. Si este tipo de interfaces avanzan, vamos a pasar de interactuar con máquinas a co-pensar con ellas. Interfaces invisibles de intención-acción. Hibridaciones humano-máquina.
Transferido a la educación, me estalla la cabeza
Si detectamos las necesidades específicas de nuestro alumnado casi en tiempo real, ¿no corremos el riesgo de invadir demasiado su privacidad o su espacio cognitivo?
Todas las preguntas que no me caben
- ¿Qué supone leer intenciones que el alumnado no ha expresado del todo?
- ¿Dónde está la frontera entre predecir, anticipar, acompañar o sobreinterpretar?
- ¿Quién controla los datos de nuestros pensamientos? ¿Con qué límites?
- ¿Qué significa que un sistema registre señales de nuestro pensamiento?
- ¿Qué límites deberíamos establecer para proteger la autonomía y la privacidad cognitiva del alumnado?
No tengo tantos caracteres para todas las preguntas que me vienen a la cabeza. ¿Las habrá anticipado e interpretado ya la IA?
🔗 Proyecto AlterEgo — https://www.alterego.io/
🔗 Vídeo de presentación del proyecto — profes.tv/r/alterego-video
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