Lo que el modelo MAPA me enseñó sobre evaluar con IA

Cuando la IA entró en mis clases, mi primera pregunta fue la equivocada: «¿cómo evito que la usen para copiar?». El modelo MAPA me obligó a cambiarla por otra mejor: «¿qué evidencia de aprendizaje quiero ver, sabiendo que la IA existe?».
De vigilar a diseñar
Si una tarea se resuelve pegando el enunciado en un chat, el problema no es del alumnado: es del diseño de la tarea. Anticipar ese uso —la A de MAPA— me llevó a pedir procesos en lugar de productos: borradores comentados, decisiones justificadas, comparaciones entre la propuesta de la IA y la propia.
Evaluar con IA no es vigilar más. Es diseñar mejor.
Un cambio pequeño con efecto grande
Ahora muchas de mis tareas terminan con la misma pregunta: «¿en qué no estás de acuerdo con lo que te ha propuesto la IA y por qué?». Esa respuesta no se puede copiar. Y dice más del aprendizaje que cualquier examen de memoria.
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