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La IAG no es experta: es una becaria o un becario motivado

Por César Poyatos2 min de lectura

La IAG no es experta: es una becaria o un becario motivado

Hace dos veranos, en la presentación de la guía de IA del INTEF, escuché a Pablo Garaizar decir que la IAG no es el maestro Yoda cuando tú eres Luke Skywalker; es más bien Robin cuando tú eres Batman. Y no puedo estar más de acuerdo. La IAG es más una becaria o un becario que una experta o un experto.

Muchas veces tratamos a la IAG como si fuera experta… cuando, en realidad, funciona más como una becaria o un becario: con energía, con ganas de agradar, con mucha motivación… pero con inexperiencia, con falta de conocimiento y totalmente dependiente de nuestras instrucciones, nuestros ejemplos y nuestra supervisión. Cuando olvidamos esto es cuando llegan las sorpresas; cuando llegan los epic fails en el uso de la IAG.

Dos formas de mirarla

Si la tratas como experta

  • Le sueltas una pregunta vaga y esperas magia
  • Le vuelcas toda la documentación de golpe
  • Das por bueno lo que devuelve
  • Le delegas lo delicado y lo importante

Si la tratas como becaria

  • Le das instrucciones claras y específicas
  • Le seleccionas y recortas las fuentes
  • Le enseñas ejemplos de alta calidad
  • Revisas siempre sus entregas

Cuatro reglas prestadas de cualquier becario

  1. Instrucciones muy claras

    A una becaria o becario hay que decirle exactamente qué esperas. Con la IAG sucede lo mismo: necesita prompts precisos y específicos.

  2. Documentación reducida y filtrada

    Si no, se abruma. No podemos chatear contra el modelo: tenemos que chatear contra las fuentes. Y cuanto más seleccionadas y recortadas estén, mejor. Para una SDA de Matemáticas de 5.º de Primaria no tiene sentido cargar toda la LOMLOE: bastan los criterios de evaluación y los saberes básicos de 5.º.

  3. Buenos ejemplos

    Igual que un becario aprende por modelaje, la IAG también. Si queremos que genere con calidad, hay que darle modelos con alta calidad de logro en forma, estilo, estructura y nivel de desempeño.

  4. Revisión de sus entregas

    Por muy bien que parezca que lo ha hecho, necesita nuestra mirada. Nosotros somos el criterio, el filtro ético y el rigor pedagógico.

Por ello, no podemos delegar en la IAG las tareas complejas, delicadas o de alto valor cognitivo o pedagógico. Por muy «inteligente» que parezca, sigue siendo una becaria o un becario motivado.

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